UN LUGAR PARA CADA COSA Y CADA COSA EN SU LUGAR

SERVICIOS

SimpleLife Organizers es una empresa con base en Palma de Mallorca dedicada al servicio del orden: organización doméstica y empresarial. 

Mi filosofía reside en ayudar y brindar a las familias una casa completamente organizada en la que cada cosa esté en su lugar, siguiendo un orden lógico que cubra las necesidades y también los gustos personales. Cualquier espacio de la casa es susceptible de ser organizado; armarios y vestidores, cocinas, habitaciones de niños y adolescentes, librerías, despachos, garajes y trasteros. 

En las empresas, mi objetivo reside en proporcionar una ordenación completa de la documentación, el material de trabajo y la mercancía o las existencias, eliminando el desorden y mejorando el entorno laboral. Este servicio es llevado a cabo mediante la implantación de un sistema de gestión documental y la aplicación del método de trabajo japonés 5S.

POR QUÉ ACUMULAMOS

En el proceso de acumulación juega un papel muy importante el cómo nos sentimos con respecto a nuestros hogares, al lugar donde trabajamos e incluso sobre nosotros mismos. El acopio de objetos inservibles podría entenderse como llevar una mochila cargada de piedras a la espalda que cuando la dejamos caer obtenemos una gran dosis de energía extra. Tras la liberación de esta carga ganamos en claridad y vitalidad. Esto es fácil de entender, sin embargo ¿por qué acumulamos objetos que ya no necesitamos?

  1. MÁS POSESIONES SIGNIFICAN MÁS VALOR 
    La sociedad nos convence de que valemos más si poseemos más. Así que compramos y acumulamos posesiones no porque necesitemos más cosas, sino porque deseamos ser más valiosos a los ojos de los demás.
  2. BAJA AUTOESTIMA
    A menudo nos sentimos inaceptables, incompetentes y sin importancia. Creemos que no somos capaces de alcanzar nuestros sueños, de encontrar el amor verdadero o de hacer algo diferente en la vida. Nos falta orientación y pasión. Sentimos el vacío que la falta de objetivos deja en nuestros corazones y tratamos de llenarlo con compras, bienes y mercancías, porque creemos que eso nos hará felices. O por lo menos eso es lo que nos prometen los comerciales, los anuncios y los carteles que inundan nuestra mente cada día.
  3. MIRANDO AL PASADO
    Tendemos a aferrarnos a los objetos que nos recuerdan tiempos más felices cuando nos sentíamos queridos, merecedores y considerados. Conservamos recuerdos de una época en la que tuvimos éxito en el deporte, cuando nuestra carrera profesional prosperaba o cuando pesábamos menos y éramos más jóvenes. Convertimos y glorificamos esos objetos de cuando una vez fuimos lo suficientemente buenos y teníamos motivos para estar orgullosos de nosotros mismos. Esos objetos nos recuerdan que no somos una causa perdida y que todavía hay esperanza de que nuestra vida merezca la pena.
  4. MIEDO A DECIR NO
    En muchas ocasiones creemos que solo somos dignos del amor, el respeto y el aprecio de otras personas si les complacemos sin parar. Así que no nos atrevemos a decir "no" si nuestra abuela nos ofrece su colección de muñecas de porcelana de más de 100 piezas. Conservamos el jersey que nos regaló nuestra mejor amiga, aunque sepamos que jamás nos lo vamos a poner. No queremos incomodar a nuestra pareja tirando los miles de marca libros recuerdos de sus viajes de negocios. No podemos decirle a nuestra hermana que, aunque usemos la misma talla de pantalones, ya tenemos suficientes vaqueros. Y así va creciendo el desorden debido a que queremos complacer a los demás, hacerles sentir felices y sentirnos dignos de su amor o amistad.
  5. MIEDO AL CAMBIO
    Estamos tan acostumbrados a nuestra vida desordenada que somos expertos en lidiar con eso, y reorganizamos nuestras vidas alrededor del caos, sin importar cuán desagradable sea e incluso convenciéndonos a nosotros mismos de que nuestra casa tampoco está tan desordenada.
  6. MIEDO AL FRACASO
    Todo proceso de organización resulta abrumador al principio ¿Por dónde empezar? ¿Merecerá realmente la pena? ¿Lograré mantener el orden? El desorden nos desequilibra y a veces, incluso puede avergonzarnos, así que elegimos no comenzar antes que arriesgarnos a fallar porque el fracaso significaría que no tenemos remedio.

Y así gana una y otra vez el desorden, atrapándonos en un círculo interminable de culpa, vergüenza, auto condena y ansiedad, haciendo las cosas peor de lo que nunca fueron.

CONSECUENCIAS DEL DESORDEN

  • El desorden ataca nuestra mente con estímulos excesivos (visuales, olfativos, táctiles), causando que nuestros sentidos trabajen horas extras innecesarias.
  • El desorden nos distrae desviando nuestra atención de lo realmente importante.
  • El desorden hace que sea más difícil relajarse, tanto física como mentalmente.
  • El desorden constantemente señala a nuestros cerebros que nuestro trabajo nunca termina.
  • El desorden genera sentimientos de culpa y de vergüenza, especialmente cuando familiares y amigos llegan inesperadamente a casa, a nuestro despacho o empresa.
  • El desorden inhibe la creatividad y la productividad no sólo nuestra sino de nuestro entorno, invadiendo los espacios abiertos y comunes.
  • El desorden nos frustra al evitar que localicemos lo que necesitamos rápidamente.
  • El desorden nos hacen sentir indefensos, abrumados y nos crea ansiedad. Sin embargo, rara vez se reconoce el desorden como una fuente importante de estrés en nuestras vidas. Afortunadamente y a diferencia de otras fuentes de estrés más comúnmente reconocidas como puede ser el trabajo o las relaciones, el desorden es uno de los factores estresantes más fáciles de corregir.

STOP AL DESORDEN

LUCHA CONTRA EL DESORDEN EN FAMILIA
Si el desorden ha invadido toda tu casa, no abordes el trabajo solo. Haz que toda la familia se involucre comenzando con una habitación que todos usen y responsabilizando a cada uno de una sección; puede ser la cocina o la sala de estar. Si por el contrario estás solo, asegúrate de que tendrás el suficiente tiempo de organizar en una sola sesión una gran área o mejor aún una habitación completa. Los organizadores profesionales sabemos bien que la organización en pequeñas dosis no suele dar buenos resultados.

UN ESPACIO PARA LOS ARTÍCULOS DE USO FRECUENTE
Los objetos de uso frecuente deben situarse en espacios de fácil y rápido acceso. Sin embargo, estos espacios deben de ser "cerrados", como cajones y armarios. Almacenar en estantes abiertos no elimina esos estímulos visuales que crean estrés y disminuyen la cantidad de espacio abierto que la mente percibe.

TIRA, RECICLE Y DONA
Si no lo usas, no lo quieres o no lo necesitas, recuerda que la basura de una persona es el tesoro de otra, y no lo guardes. Si hay algo que utilizas en ocasiones especiales, consérvalo en una caja en el garaje o trastero y deja espacio en la casa para otros artículos de uso más frecuente. Escribe en la caja la fecha en que lo guardas. Si no has abierto la caja en más de un año, lo que haya dentro probablemente no sea algo que necesites.

UTILIZA Y GUARDA
Cuando uses algo, colócalo inmediatamente en su sitio en cuanto hayas terminado con ello. Parece simple, pero en la realidad requiere práctica y compromiso.

CARPETA DE PENDIENTES
Una carpeta de pendientes ayuda a limpiar el espacio de trabajo y, al mismo tiempo, te brinda el acceso para centralizar y localizar fácilmente cualquier asunto pendiente.