La importancia del ORDEN

Recordemos conceptos básicos

Feng Shui. Arte milenario de origen chino, que estudia la influencia del paisaje, las orientaciones, la distribución, la forma y el color de las construcciones sobre la vitalidad de sus habitantes. Su propósito es equilibrar la energía o chi del lugar donde vivimos o trabajamos.
El Chi.
La energía o fuerza vital universal que existe en cada ser vivo e inerte. El chi puede ser propicio, desfavorable o benigno. En general, este término se refiere a las corrientes de energía favorable que fluyen hacia un lugar bien emplazado.
Sha.
Es el chi perjudicial y negatico que según el Feng Shui, atrae la mala suerte y afecta a la economía, profesión, familia, salud y vida personal de las personas afectadas.

El Orden es un aspecto muy importante en el Feng Shui, pues se ocupa de forma intensiva de la energía vital, el chi y su corriente. El desorden puede impedir que el chi fluya: en una habitación repleta de objetos, el movimiento energético queda paralizado.

Cuando el chi se queda estancado en una esquina, pierde su fuerza. Se queda parado y empieza a pudrirse y a extender aire negativo hasta convertirse en sha. Por ello es importante mantener el orden, para no frenar la corriente del chi. Las esquinas repletas de periódicos, papeles u otras cosas, hacen que en la habitación circule el sha.

El Feng Shui se basa en la interacción del entorno exterior y el bienestar interior. Si se contempla el orden desde este punto de vista, entonces se ve claro que el orden en el exterior aporta claridad en el interior. En una habitación desordenada y llena, no tiene sentido colocar un ramo de flores para incrementar la energía del espacio.

orden

Su energía positiva se pierde en el caos de la estancia. En cambio, si se coloca el ramo de flores en una habitación en la que sólo haya una mesa y un sillón bonito, el efecto positivo de las flores actuará en toda la sala.

Naturalmente, los lugares en los que uno habita y trabaja no suelen estar vacíos, pero en estos casos el orden se consigue situando las cosas en su lugar correspondiente.

El hecho de ordenar pone en marcha el chi y ayuda a restablecer el movimiento de todo lo que estaba paralizado. Desechar y dejar ir aquello que ya no se necesita, resultará siempre un enfrentamiento crítico con una parte del pasado, pero dejará lugar para lo nuevo.

“Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”

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