COCINAS

La cocina es el corazón y alma de una casa. En ella nos reunimos varias veces al día y compartimos momentos muy importantes de nuestra vida. En muchas ocasiones nuevos proyectos y sueños se debaten a la hora del almuerzo o de la cena por lo que es importante que mantengas un orden apropiado y una correcta organización de este espacio tan vital. Conseguirás así la armonía y la estabilidad necesaria para disfrutar y comenzar el día organizados y llenos de energía.

Sin embargo tenemos armarios y cajones repletos de utensilios innecesarios y artículos que corresponden a otras estancias de la casa. Facturas del agua y de la luz, corchos de botellas, servilletas y pequeños juguetes de los niños conviven en un mismo estante o cajón.

Poner orden en la cocina no difiere mucho del proceso de ordenar otras habitaciones. Vacía y limpia todos los armarios y toma decisiones con cada objeto que tengas en tus manos. Conserva aquello que realmente sea necesario y uses. Deshazte de lo que esté roto e inservible y vende o regala lo que nunca hayas utilizado y también lo que no has utilizado en el último año.

Si esta tarea te parece pesada, aburrida o simplemente no tienes tiempo ni quieres enfrentarte a este reto de organizar tu cocina, yo puedo ayudarte. Prepárate a estrenar una cocina completamente equipada y organizada de una manera profesional en la que disfrutes cada día del placer de cocinar.

LOS IMPRESCINDIBLES DE UNA COCINA ORGANIZADA

  1. ACCESIBILIDAD: coloca los utensilios y demás equipamiento de uso diario en sitios de fácil acceso como la encimera, estanterías frontales y cajones superiores.
  2. LIMPIEZA Y ORDEN: las cocinas no son museos ni santuarios, ni las neveras el álbum de fotos de la familia y menos aún la carpeta de manualidades de tus hijos. Por lo tanto, no la sobrecargues. Mantenla limpia y ordenada, sin adornos. Una encimera lo más despejada posible te ayudará a preparar comidas con rapidez y te facilitará la tarea de limpieza.
  3. FUERA ROTURAS: no guardes vajilla rota o juegos de los que ya solo te quedan 1 o 2 piezas. Es peligroso que conserves platos rotos y si buscas que el orden en la cocina perdure, te serás más fácil conseguirlo con piezas todas iguales, que se puedan apilar  y encajen unas encima de otras.
  4. LO JUSTO Y NECESARIO: si por ejemplo sois 3 o 4 en la familia; 6 vasos, 6 tazas, 6 platos llanos, 6 hondos … será suficiente.
  5. FORRA EL INTERIOR DE LOS ARMARIOS: protege el interior de los armarios con papeles o vinilos especiales para interiores de mobiliario de cocina. Previenen la humedad y las rozaduras de las sartenes y ollas. Facilitan la limpieza y mantendrán el armario como nuevo por muchos años.
  6. CRISTAL MEJOR QUE PLÁSTICO. Los tuppers como recipientes para guardar y cocinar alimentos, deben ser de cristal y no de plástico y no sólo por una cuestión medioambiental, sino de salud. Los tuppers de vidrio no desprenden partículas ni componentes peligrosos. Conservan el sabor de los alimentos y aguantan temperaturas de hasta 300º en la cocción y -40º en congelación.
  7. CREA TUS PROPIOS PRODUCTOS NATURALES DE LIMPIEZA. Compra varios pulverizadores y rellénalos con los siguientes productos naturales: preparado de agua y vinagre a partes iguales (limpia y desinfecta encimeras, fregaderos y electrodomésticos de acero inoxidable), zumo de limón (excelente aliado contra la cal, los azulejos, las juntas y hasta te servirá de limpia suelos), aceite esencial de árbol de té (potente contra el moho), bicarbonato sódico (para la vitrocerámica y los fogones) y bórax (pesticida, desodorizante y destapa desagües).

TU FRIGORÍFICO A EXÁMEN

Blancos, grises metalizados y algunos de color rojo atrevido. Grandes y con un vientre unas veces lleno y otras casi vacío. Es un aparato tan vital que llega a representar el estado general de un hogar y hasta de nuestra mente. Así son nuestros frigoríficos.

No requieren grandes cuidados, pero un mantenimiento de limpieza y orden periódico te permitirá preparar deliciosas comidas improvisadas, rápidas y sanas. Además los frigoríficos que están bien ordenados y sin saturación de alimentos consiguen mayor circulación del frío, ahorrando así en costes de energía.

TEMPERATURA: la tempera recomendada por los fabricantes es de para el frigorífico y de -18º para el congelador. Podemos activar la función de Super Frío si tenemos la nevera a rebosar o ajustar la temperatura manualmente a si no disponemos de esta función. Recuerda bajar la temperatura algún grado en verano y mantenla constante abriéndola lo mínimo posible. No introduzcas comida caliente y no lo llenes en exceso.

DISPOSICIÓN DE LOS ALIMENTOS: En la puerta guardaremos los huevos, las bebidas, salsas, mantequilla y mermelada. La parte superior de la nevera queda reservada a las conservas, quesos y resto de lácteos. En la parte media colocaremos los embutidos y las sobras. En la parte de abajo justo encima de los cajones situaremos la carne y el pescado convenientemente guardada en envases de cristal. Las frutas y las verduras que necesiten refrigeración las depositaremos en las cajoneras. Y por último, recuerda dejar las compras más recientes en la parte posterior y poner en primera fila los alimentos más antiguos.

LIMPIEZA: limpia en profundidad tu frigorífico y congelador para que funcionen correctamente. Los alimentos se mantendrán así en condiciones óptimas para ser consumidos. Es una tarea obligatoria que deberías hacer como mínimo una vez al mes. Lo primero que debes hacer es vaciarlo y desenchufarlo, así el hielo del congelador se derretirá. Aprovecha este momento para tirar a la basura todo aquello que esté en malas condiciones o caducado aunque aparentemente tenga buen aspecto. Empieza por el congelador y retira con agua caliente los restos de hielo. Sírvete de un cubo y ten a mano unas toallas para recoger el agua si fuera necesario. Utiliza un detergente suave y una bayeta. Nunca uses el cuchillo para limpiar el frigorífico o lo estropearás. Conseguirás blanquearlo y le darás brillo, utilizando una mezcla de bicarbonato y agua. Y en el día a día será suficiente con que le pases un trapo con vinagre. Para mantener a raya posibles olores, bastará con introducir en la nevera un vaso con zumo de limón o bicarbonato sódico.

ETIQUETA: es la base de un frigorífico y congelador organizado. Escribe el nombre del plato preparado o comida, el número de raciones y la fecha de envasado. Utiliza un rotulador permanente en las bolsas con cierre hermético y pegatinas auto adhesivas para los envases.

EL RETO DE UNA COCINA LIMPIA

La cocina es sin duda el espacio de la casa que requiere mayor atención en cuanto a limpieza se refiere. No es necesario limpiarla a diario en profundidad, pero unos hábitos rutinarios de desinfección, mantendrán a raya la suciedad y las bacterias.

  1. Vacía el cubo de la basura todos los días y no esperes a cambiar la bolsa cuando ya no se pueda cerrar la tapa. Si eres de los comprometidos con el reciclaje, por pocos céntimos más encontrarás en el mercado bolsas biodegradables de basura de gran calidad; muy resistentes al peso y a los desgarros.
  2. Limpieza de vitrocerámicas y quemadores. Utiliza una esponja suave, un paño y una rasqueta para limpiar la vitrocerámica. Realiza un lavado inicial con agua y jabón y aplica vinagre o unas gotas de limón para las manchas más difíciles. Si tienes fogones y necesitas una limpieza exprés, los limpiadores de hornos son una buena solución. En su versión más natural y ecológica, el limón vuelve a ser tu aliado ya que es un potente desengrasante. Frota con medio limón todas las piezas del quemador y aclara abundantemente con agua caliente.
  3. El horno microondas. Para una limpieza diaria y cuando apenas está sucio, bastará introducir en el microondas un recipiente con 230 ml de agua durante 5 minutos. El vapor ablandará la suciedad y sólo se necesitará un trapo para secarlo. Si se precisa desengrasar y desodorizar podemos emplear el mismo método aplicando en esta ocasión una solución a partes iguales de vinagre y agua o limón y agua.
  4. El horno convencional. La grasa de los hornos convencionales requiere en muchos casos el uso de productos comerciales abrasivos como la sosa cáustica, por lo que debemos tener mucho cuidado a la hora de aplicarlos. Protege tus ojos, la boca y la piel cuando vayas a usar estos productos y lee cuidadosamente las instrucciones para una correcta aplicación ya que algunos se aplican en frío y otros con el horno caliente. Aclara bien con agua. Repasa las juntas y el cierre de la puerta evitando que queden restos de producto. Prueba la alternativa verde limpiando con bicarbonato de sosa: cubre la base del horno y el techo con una capa de medio centímetro de esta solución. humedece ligeramente con agua y déjala actuar entre 12 y 24h. Necesitarás un poco de fuerza física para retirar el producto pero evitarás así los limpiadores corrosivos. Para las rejillas y bandejas puedes utilizar amoniaco. Introdúcelas en una bolsa a prueba de fugas y añade 60ml de amoniaco líquido. Cierra la bolsa y déjalo que actúe unas 12 horas. Pasado este tiempo enjuaga y elimina los residuos que queden. Sécalas y estarán listas para ser colocadas de nuevo en el horno.
  5. El fregadero. Es el feliz nido de bacterias, insectos, moho, cal y óxido. Ten en cuenta la composición del fregadero. La mayoría de ellos son de acero inoxidable ya que es un material de gran resistencia, económico y no se oxida, pero también hay fregaderos sintéticos, de resinas, de mármol o granito, de cerámica, de cuarzo y de vidrio. Lo más responsable y dada la gran variedad de materiales utilizados en los fregaderos es consultar con el proveedor. En cualquier caso, un trapo impregnado en jabón y agua caliente es un limpiador perfecto para todos ellos. Ten en cuenta que están diseñados y preparados para una limpieza sencilla. Eso si, evita los estropajos duros de acero o aluminio porque rayarán la superficie.
  6. Zonas de preparación de la comida. Para las superficies como encimeras y tablas de cortar se puede emplear un solución templada de una cucharada de lejía o cloro en un litro de agua. Aclara abundantemente.
  7. Limpieza de armarios. Un quita grasas convencional que no necesite aclarado es lo más rápido y eficaz. Pulveriza la superficie y pasa luego un trapo suave y seco. Mantendrás así a raya la grasa, las huellas y marcas de agua. La opción verde la encontramos con una solución jabonosa suave o la mezcla de vinagre blanco y agua a partes iguales y unas gotas de esencia de eucalipto.
  8. Alicatado. Alcohol, amoniaco, vinagre blanco o un producto de lavavajillas. Diluidos en agua, todos ellos son  validos en la limpieza azulejos. Limpia con un trapo limpio y utiliza un cepillo de dientes para repasar las juntas y rincones más accesibles.
  9. Suelos. Es la parte de la cocina que más se ensucia. Primero pasa la escoba o la aspiradora para quitar el polvo y luego limpia con una solución de media taza de vinagre blanco y 3 cucharadas de bicarbonato sódico disueltas en un cubo de agua templada. Si empleas un producto jabonoso convencional añade poca cantidad para prevenir las marcas de agua en el suelo.
  10. Cristales. No encontrarás nada más eficaz que un limpia cristales casero a base de agua y vinagre a partes iguales y unas gotas de jabón líquido. Si lo prefieres también puedes conseguir un potente limpiador mezclando el zumo de un limón, agua sin cal y una cucharadita de maiceza. Agita bien y aplica con un pulverizador. Frota la superficie con papel de periódico arrugado o con un trapo de algodón limpio.



Nombre (requerido)

E-mail (requerido)

Asunto

Mensaje


Solicite información sin compromiso

Si está interesado en recibir más información sobre este servicio, rellene los campos del formulario


Otros servicios

Estos son algunos de los servicios relacionados que tenemos disponibles, conózcanos